En los últimos años se ha producido un gran despertar espiritual en el planeta, sin duda alguna estamos en una época de cambios y avances acelerados en ese aspecto.
Debido a la extensa oferta de terapias alternativas y cursos de desarrollo espiritual y de conciencia, a menudo las personas se sienten confundidas y no saben que camino seguir. Muchas personas me preguntan como encontrar la herramienta y el terapeuta o sanador adecuado. Por ese motivo comparto alguna de las pautas que considero más importantes en la elección de la terapia y el terapeuta.
Escucha a tu corazón, está atento a las sincronías en tu vida y actúa
Comprométete con la terapia
Al comenzar una terapia, habla claro con tu terapeuta sobre lo que se espera de ti mientras estés en terapia y los parámetros de la misma. Por lo general todas las terapias requerirán que hagas un trabajo personal de tu parte o que sigas determinadas reglas. Este trabajo personal es parte de la terapia y debes evaluar si estás dispuesto a seguirlo. Puede ser que el terapeuta te pida que asistas a un número mínimo de sesiones, que completes cuestionarios, que analices ciertos tópicos en tu vida, que realices ciertos ejercicios físicos, mentales o emocionales. Debes estar dispuesto a seguir estas indicaciones para poder ver el resultado de la terapia.
Qué puedes esperar de tu terapeuta
Según mi experiencia, como terapeuta a continuación te enumero algunas cualidades o características personales y espirituales que yo buscaría en un terapeuta:
- Sea la herramienta o técnica que sea, el terapeuta, sanador, facilitador, debe estar debidamente adiestrado y acreditado en ella. Esto indica que ha realizado los estudios y las prácticas necesarias para obtener la acreditación. Es bueno dedicar un tiempo a conocer y saber sobre el terapeuta que hemos seleccionado, bien sea a través de su página web en Internet, hablando con otros clientes, buscando información, etc.
- Debe "practicar lo que predice", esto significa que en su actitud refleja honestamente los principios fundamentales que postula de su práctica. En este punto es importante también resaltar que un terapeuta o facilitador, es un individuo que está en su propio proceso de curación y por lo tanto comete errores y tiene fallas como todo ser humano. Pero un buen terapeuta se muestra como es sin temor, no tiene que adoptar poses, porque sin importar su propio nivel de curación, constantemente se esfuerza por practicar lo que predice.
- Debe crear un espacio de confianza y seguridad en sus sesiones o cursos. No adopta una postura de superioridad y trata a los demás como sus iguales, con conciencia de que él es un enlazador, que dirige los procesos y los encauza. Fortalece la sensación de seguridad y de no juicio con en el cliente, permitiéndole mostrarse tal como es. Tu sabes que puedes contar con él, que es un ser confiable y que no te juzgará y criticará.
- Mantiene un alto grado de ética en sus sesiones y puedes estar seguro que la confidencialidad es uno de sus fuertes.
- Sabe que es guiado por fuentes divinas superiores y que la fuerza de curación está siendo canalizada a través de él y proviene de Dios.
- No crea ni permite apegos con los clientes. Muchas veces nos volvemos adictos a las sesiones de terapias y nos olvidamos que cada uno de nosotros posee una fuente de curación y sabiduría interior. Un buen terapeuta nos ayuda a accesar esa sabiduría dentro de nosotros y nos impulsa a tomar nuestras propias decisiones y a ser independientes.
- Es abierto hacia otro tipo de terapias y las recomienda cuando considera necesario. No juzga ni critica a otros terapeutas porque entiende que existen muchas terapias y terapeutas acordes con cada etapa en el proceso de evolución que vivimos. Entiende que cada persona buscará la terapia, curso, facilitador, terapeuta apropiado a su nivel y sus necesidades en cada momento de su vida.
- Trabajar junto a el terapeúta es agradable y alimenta tu propia motivación a curarte y crecer.
¡ Comienza AHORA !